martes, 18 de agosto de 2015

GENERACIONES ENTERAS SALVADAS DE LOS ECLIPSES

Un eclipse solar es el fenómeno que se produce cuando la Luna oculta al Sol, desde la perspectiva de la Tierra. Esto sólo puede pasar durante la luna nueva (Sol y Luna enconjunción)


Existen numerosas referencias históricas de este tipo de fenómenos en distintas épocas y culturas; así constan documentados eclipses en el año 709 a. C. en China o en el 332 a. C. en Babilonia. El eclipse solar más antiguo del que existe constancia sucedió en China el 22 de octubre del año 2137 a. C., y al parecer costó la vida a los astrónomos reales Hsi y Ho, los cuales no supieron predecirlo a tiempo.
Los eclipses de Sol y Luna han representado mucho para el desarrollo científico. Fueron los griegos los que descubrieron el período Saros que les permitió predecir eclipses. Por otra parte, Aristarco de Samos (310 a. C.-230 a. C.) determinó por primera vez la distancia de la Tierra a la Luna mediante un eclipse total de Luna. Hiparco(194 a. C.-120 a. C.) descubrió la Precesión de los equinoccios basándose en eclipses lunares totales cerca de los Equinoccios y en unas tablas para el Sol, y mejoró la determinación de la distancia de la Tierra a la Luna realizada por Aristarco. Kepler propuso usar los eclipses de Luna como una señal absoluta para medir la longitud geográfica de un lugar sobre la Tierra.
Hacia 1695 Edmond Halley, comparando observaciones contemporáneas con registros históricos de antiguos eclipses, sugiere que la Luna se ha estado acelerando gradualmente en su órbita. Unos años más tarde Richard Dunthorne cuantificó el efecto en +10" arcosegundos/siglo^2 en términos de la diferencia de longitud lunar. Hoy es sabido que lo que realmente está sucediendo es una ligerísima disminución en la velocidad de rotación de la Tierra. Durante siglos, el fenómeno de fricción de marea ha ido ralentizando la velocidad de rotación de la Tierra tal que la duración del día ha ido aumentando a un ritmo de 2,3 milisegundos cada siglo.

Durante el siglo XIX se produce un gran avance en espectroscopia que permite descubrir el helio en el Sol y Einstein resuelve el enigma del excesivo avance del perihelio de Mercurio y la curvatura de la luz cerca del Sol. Los eclipses del Sol son una brillante.

Un eclipse es un fenómeno natural interesante; sin embargo puede poner en riesgo la vista del observador, si no toma los cuidados necesarios para apreciar el fenómeno, ver por tiempo prolongado directamente el Sol puede provocar quemaduras en la retina y ceguera permanente. Esto último solo se ha sabido en las últimas décadas y los medios de información han hecho que la mayoría de a población mundial conozca que es peligroso mirar un eclipse sin protección. Sin embargo, NO HAY CONSTANCIA ALGUNA DE QUE UN ECLIPSE HAYA CAUSADO GRAVES DAÑOS A POBLACIONES QUE LOS PRESENCIARON EN EL PASADO. No hay ningún documento escrito, ni tradición oral, etc... que informen que un eclipse haya cegado a pueblos enteros. De hecho, la lógica nos dice que jamás debió de pasar, pues ese horror sufrido, obviamente, se habría transmitido a las siguientes generaciones, que hubiesen sentido terror de mirar un eclipse solar. Y ni un solo caso conocido hay en el mundo. Ni siquiera en épocas a partir del siglo XIX, donde el colonialismo europeo llegó a todas las tierras del planeta y jamás se conoció caso alguno.

Algo tan incomprensible, ilógico e imposible SOLO PUEDE SER UN ACTO DE PROTECCIÓN SOBRENATURAL PARA EVITAR QUE PUEBLOS ENTEROS CEGASEN O SUFRIESEN DAÑOS EN LOS OJOS. No hay, desde la fe, otra explicación posible. Que Dios protegió a nuestros antepasados, como el más amoroso y tiernos padre, de su ignorancia ante el peligro a los que se exponían sin culpa alguna. Fuera de la fue, no hay explicación posible.

Un eclipse solar es tan sumamente peligroso mirarlo sin protección que existe una larga lista de normas de seguridad para poder mirarlo o bien fotografiarlo. Para empezar, se necesito un filtro solar o gafas especiales, garantizados por el fabricante. De acuerdo con el Instituto de Astrofísica de Canarias, el cristal oscuro de soldador número 14, que puede adquirirse en ferreterías, puede proteger adecuadamente la vista durante unos segundos. Los filtros caseros o gafas comunes no deben utilizarse nunca por el peligro que conllevan para los ojos humanos.

Observación indirecta:

Proyección a través de un agujero pequeño: se perfora un agujero diminuto, con la ayuda de un alfiler, en una hoja de cartón. Se hace pasar la luz solar a través del agujero y se proyecta sobre una de papel o una superficie lisa.

Proyección con bonoculares: se tapa uno de los lentes de los binoculares y se hace pasar la luz a través del lente abierto.Nunca ver el sol directamente a través de binoculares, ya que puede producir quemaduras graves e instantáneas en la retina.

Proyección con telescopio: es una de las mejores técnicas para observar un eclipse. Se hace pasar la luz del Sol a través del telescopio y se proyecta sobre una superficie lisa. Se pueden observar algunos detalles de la superficie solar. Es recomendable utilizar los lentes de menor aumento, ya que producen imágenes más grandes y generan menos calor, protegiendo así el instrumento.

El horizonte: durante el punto máximo de un eclipse total de sol puede apreciarse cómo todo el horizonte se ve iluminado alrededor del observador.

Las reacciones de los animales: los animales son muy sensibles a este fenómeno.En la etapa de oscurecimiento los animales de hábitos diurnos se preparan para dormir, mientras que otros reaccionan con nerviosismo. Durante el punto máximo la mayor parte de los animales hace silencio.
Sombras: durante el punto de máxima ocultación se alteran las sombras de forma perceptible.

.



La fotografía de un eclipse solar es una de las actividades astronómicas más agradecidas y a la vez de las más peligrosas. Decimos que es agradecida, porque si hemos tenido cuidado a la hora de apretar el disparador, el resultado nos llenará de satisfacción y será motivo de orgullo.
Pero a la vez es una actividad muy peligrosa, pues si no seguimos al pie de la letra los consejos de seguridad, podemos sufrir lesiones muy graves y permanentes que pueden variar desde un enrojecimiento de los ojos hasta una ceguera total.
Las medidas de obligado cumplimiento en toda observación solar son
1) No mirar jamás directamente al Sol.
2)No mirar jamás directamente al Sol a través de gafas oscuras, películas veladas, radiografías o cristales ahumados con una vela
3)No mirar jamás directamente al Sol a través de lentes, lupas, oculares, gemelos, prismáticos, telescopios ni demás aparatos de ampliación de imágenes.
4)No mirar jamás directamente al Sol a través del visor de las cámaras fotográficas, ni siquiera aún cuando ésta sea del tipo réflex, salvo que se disponga de un filtro adecuado, y nunca más de un minuto seguido.
Una vez conocidas estas medidas de seguridad básica, se debe saber que para fotografiar el Sol sirve cualquier cámara de control manual, especialmente las del tipo S.L.R., siendo preferibles los objetivos de distancia focal larga, de manera que se pueda impresionar el Sol al mayor tamaño posible. Debemos saber que el diámetro lunar en film es el mismo que el solar, pudiendo emplear dicha tabla para calcular cuál será su tamaño final en el negativo ya impresionado.
El objetivo ideal es un 500 mm, pues nos permite una imagen de casi 5 milímetros, con buenas posibilidades de ampliar la misma si deseamos crear un póster de nuestro trabajo.
Para realizar un reportaje sobre el Sol, ya sea de un eclipse o de las manchas solares, debemos contar con buenos filtros solares que nos protejan de la radiación infrarroja.
Mucho se ha hablado acerca de los filtros caseros, si bien es muy importante decir que sólo son seguros aquellos filtros destinados únicamente a la función de filtrar la luz, dejando las radiografías, los cristales ahumados, los negativos velados y otros similares para otras funciones que no sean la de asegurar nuestra vista.
Lo ideal es emplear unas “gafas de eclipse”, fabricadas expresamente para visionar este tipo de eventos y de venta en ópticas a un precio muy asequible, o un filtro del tipo mylar, ideado para la observación y fotografía solar, si bien podemos disponer como sustituto de un cristal inactínico de soldadura eléctrica de tono superior a doce, pues los inferiores no protegen de las fatales radiaciones.
Conviene recordar que jamás debemos observar a través de estos filtros más de un minuto seguido. Los filtros deben necesariamente ser instalados delante del objetivo del telescopio, y nunca detrás del ocular, pues corremos el riesgo de que el calor concentrado por las lentes haga estallar el cristal del filtro con el consiguiente peligro de lesiones en los ojos.
Si utilizamos una cámara con teleobjetivo, el filtro deberá ir instalado de forma estable delante de la óptica; por ello es necesario disponer de una máquina del tipo réflex o S.L.R. que nos permita observar justo lo que vamos a fotografiar.
Es recomendable emplear un filme de baja sensibilidad, entre 50 y 100 ASA, o menos si es posible.
Debido a que el brillo de la superficie solar no sufre variaciones a lo largo del eclipse, no es necesario compensar la exposición excepto durante las breves fases de totalidad, en que habrá que abrir en un par de puntos el diafragma.
Siempre es recomendable emplear un rollo de película antes del eclipse, para así calcular los tiempos de exposición y diafragmas necesarios para una buena toma.



    domingo, 16 de agosto de 2015




    Denyse O'Leary

    La malaria, causada por un parásito 
    transportado por un mosquito, el Plasmodium falciparum, es una de las enfermedades más graves de la humanidad, y es causa de 500 millones de infecciones anuales en todo el mundo, con alrededor de un millón de muertes. Un reciente estudio ha vuelto a destacar el elevado coste de la protección «natural».
    El reciente libro de Michael Behe, Edge of Evolution, estudia la larga e implacable guerra entre el glóbulo rojo humano y el parásito. En diez mil años de generaciones, ninguno de ambos bando ha usado la selección natural actuando sobre mutaciones aleatorias (el mecanismo darwinista) para evolucionar soluciones muy satisfactorias para vencer las defensas del otro lado.
    Por ejemplo, los portadores de la anemia falciforme (o drepanocítica) disfrutan de una cierta protección, pero solo a costa de transmitir dos copias de la mortífera mutación a sus hijos. Por esto, Behe describe el conflicto como una guerra de posiciones, en la que cada lado produce daños al otro sin verdaderamente llegar a prevalecer.
    Y esto está en la misma línea de los resultados de un estudio reciente. El equipo del investigador Kevin Kain, de la Universidad de Toronto, ha comunicado que las personas bien con un bajo nivel de la enzima conocida como piruvato quinasa o bien que son portadoras de la mutación genética causante de este bajo nivel pueden resistir mejor la malaria. Sus glóbulos rojos resistían mejor la invasión del parásito. Además, las células que no resistían eficazmente eran más susceptibles de ser destruidas por macrófagos que las células de los individuos de control infectados. (Los macrófagos son leucocitos que mantienen la salud del cuerpo devorando células sospechosas y organismos foráneos.)
    Sin embargo, la enzima piruvato quinasa es necesaria para la producción de energía, de modo que la carencia de la misma —o la transmisión de una tendencia a esta carencia— no es una solución muy satisfactoria. Como observa Behe, es «otro ejemplo de una mutación benéfica que resulta ser una mutación degradante».
    Con todo, el doctor Kain tiene la esperanza de que esta clase de información servirá de ayuda para diseñar una mejor protección contra la malaria, según lo explicaba a la publicación ScienceDaily:
    «El conocimiento de cómo estas mutaciones nos hacen más resistentes a la malaria puede ayudarnos a diseñar unas estrategias innovadoras para prevenir o tratar el azote de la malaria en lugares como el África subsahariana», dice el investigador Kevin Kain, Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto y uno de los directores de este proyecto de investigación. «Nuestra investigación revela que las personas que tienen una deficiencia enzimática o que aquellas que son portadoras del carácter genético para esta deficiencia pueden quedar protegidos de una malaria grave y mortal.»
    La principal lección del estudio de la malaria es que esperar a que nos ayude la evolución por medio de la selección natural no es nada satisfactorio, porque las mutaciones accidentales son generalmente malas por sí mismas.
    Como dijo el doctor Kain a la doctora Susan Sharma de Insider Medicine, los pacientes que tenían ambas copias de la mutación que pone fuera de juego a la piruvata quinasa «probablemente están demasiado enfermos para beneficiarse de esta mutación», aunque los parientes que son portadores consiguen algo de beneficio. El estudio se publicó en la revista New England Journal of Medicine (24 de abril).
     La malaria causada por el Plasmodium falciparum es un significativo problema sanitario a escala mundial. Las características genéticas del huésped influyen en la gravedad de la enfermedad y en el resultado final de la infección, y hay indicios de coevolución del parásito plasmodium con su huésped. En los humanos, la deficiencia de la piruvato quinasa proporciona protección contra la infección y replicación del P. falciparum en eritrocitos humanos, lo que aumenta la posibilidad de que alelos mutantes de la piruvato quinasa puedan conferir una ventaja protectora contra la malaria en las poblaciones humanas en áreas donde la enfermedad es endémica

    EL CAMPO MAGNÉTICO TERRESTRE HA ESTADO INALTERABLE

    Los geofísicos han descubierto que su teoría favorita de una dínamo para el campo magnético de la tierra es menos sostenible de lo que creían, lo que los deja perplejos acerca de cómo nuestro planeta ha retenido su campo magnético durante el «tiempo geológico».

    El campo magnético de la tierra es un factor crucial para proporcionar un medio acogedor para la vida en nuestro planeta. Sus propiedades plantean un desafío al concepto de su existencia durante las supuestas «eras geológicas». Imagen de NASA, realizada por el Dr. Nikolai Tsyganenko
    En la revista Nature aparecía lo siguiente: «Nuevos cálculos exponen que la resistencia eléctrica del núcleo de hierro líquido de la Tierra es inferior a lo que se creía. Estos resultados llevan a una reevaluación de cómo se ha generado y mantenido el campo magnético del planeta con el paso del tiempo.» Estas palabras son de Bruce Buffett,1 que reseña un artículo de Pozzo et al. en el mismo número.2 Y estos autores manifiestan que sus resultados tienen unas consecuencias significativas:

    Unas estimaciones revisadas de σ y k calculadas directamente a condiciones del núcleo tienen unas consecuencias fundamentales para la evolución termoquímica de la Tierra profunda. Nuevas estimaciones de las necesidades energéticas para la geodínamo sugieren un flujo de calor en la Discontinuidad de Gutenberg [el límite entre el manto y el núcleo de la Tierra] en la gama alta de lo que se considera razonable para la convención del manto a no ser que pueda sustentarse una acción de dínamo muy marginal, en tanto que un núcleo interior primordial es sólo posible con una concentración significativa de elementos radiogénicos en el núcleo. Hay objeciones a un alto flujo de calor en la Discontinuidad de Gutenberg y también a un calentamiento radiogénico en el núcleo, perouno de estos dos factores parece inevitable si vamos a tener una dínamo. Si el núcleo interior esreciente, estos altos valores de conductividad proporcionan problemas adicionales para el mantenimiento de una dínamo impulsada sólo termalmente. Además también parece inevitable la existencia de una capa termalmente estratificada en la parte superior del núcleo. Unos modelos viables de historia térmica que produzcan capas delgadas estables y un núcleo interior con una edad de ~1 Gyr [mil millones de años] probablemente exigirán una tasa bastante rápida de enfriamiento y un cierto calentamiento radiogénico. La presencia de una capa estable y los efectos asociados con una mayor conductividad eléctrica tienen unas significativas implicaciones para nuestra comprensión de la variación secular geomagnética.

    Esto parece indicar que la tesis de una geodínamo es «una teoría en crisis» con dos requisitos que resultan incongruentes con el mantenimiento de una dínamo durante toda la supuesta edad de la Tierra.

    Buffett deja este resultado como un «extraordinario» desafío a la actual teoría y concepción, no sólo para nuestra Tierra, sino para todos los planetas, incluso los que orbitan otras estrellas:

    Es extraordinario que un modesto cambio en la conductividad térmica pueda tener un efecto tan espectacular sobre la dinámica del núcleo de la Tierra. Más generalmente, el estudio más reciente revela cómo las propiedades del hierro líquido hacen que la operación de dínamos magnéticas en los planetas terrestres sea aún más precaria de lo que se creía antes. Nos quedamos con el desafío de comprender cómo la Tierra ha conseguido mantener su campo magnético a lo largo de la mayor parte del tiempo geológico.


    LA SALINIDAD DE LOS OCÉANOS NO HA AUMENTADO

    De que la salinidad del agua marina ha cambiado muy poco en cientos de millones —si no son miles de millones— de años hay pruebas comparativamente fiables, tanto directas como indirectas. De lo conocido sobre el nivel de salinidad tolerado por los organismos vivientes que han poblado los mares durante tan dilatados períodos, podemos inferir que, en ningún caso, la salinidad ha podido estar por encima del 6 por ciento (el nivel actual es del 3,4 por ciento) y que, alcanzando simplemente el 4 por ciento, la vida marina se hubiera desarrollado a través de criaturas bien distintas a las reveladas por el registro geológico.

    Y, sin embargo, la cantidad de sal que lluvias y ríos arrastran hacia el mar durante cada 80 millones de años es idéntica a toda la sal actualmente contenida en los océanos. Si este proceso hubiera continuado sin trabas no habría hoy océano que no fuera un Mar Muerto, una masa de agua saturada de sal absolutamente hostil a cualquier forma de vida.

    Ha de existir, por consiguiente, un medio para ir eliminando la sal a medida que llega. Los oceanógrafos están seguros de ello desde hace mucho y han intentando descubrirlo en varias ocasiones.

    Casi todas las teorías se basan esencialmente en mecanismos inorgánicos inertes, aunque ninguna ha obtenido aceptación general. Se ha señalado que la remoción de las sales de sodio y magnesio es uno de los grandes misterios no resueltos de la oceanografía química. Son dos, en realidad los problemas a resolver, porque, en un medio acuoso, los iones positivos— sodio y magnesio— están separados de los negativos —cloro y sulfato— y ha de tratarse cada grupo independientemente. Por lo tanto,el misterio se acrecienta y multiplica.

    Para complicar aún más las cosas, la cantidad de iones sodio y magnesio que el lavado continental aporta a los mares es superior a la de iones cloro y sulfato; el exceso de carga positiva debido a la mayor cantidad de iones sodio y magnesio queda compensado mediante iones aluminio y silicio, cargados negativamente.

    Se ha sugerido provisionalmente que el sodio y el magnesio son arrastrados a los fondos oceánicos con la lluvia de detritos que incesantemente se precipita sobre ellos, pasando a formar parte del sedimento o combinándose con los minerales del lecho oceánico. Hasta la fecha se carece de pruebas confirmatorias de cualquiera de las dos posibilidades.

    Por lo que respecta a la remoción y destino de los iones cloro y sulfato, negativos, se aduce un mecanismo completamente diferente. En los brazos de mar aislados —el Golfo Pérsico, por ejemplo—, se evapora mayor cantidad de agua que la ingresada por la lluvia o por los ríos. Si la evaporación se prolonga lo necesario, las sales cristalizan en grandes depósitos, que los procesos geológicos se encargarán eventualmente de cubrir y enterrar. Estos grandes mantos de sal aparecen bajo las plataformas continentales y en algunos casos también en la superficie.


    Pero para los creyentes,ver la mano de Dios en ello no debería resultar dificultoso. ¿Que podría impedir el aumento constante de la sal en los océanos,cuando lo lógico es que el agua de los mares tuviese en estos momentos la salinidad del Mar Muerto y ser imposible toda clase de vida? las algas,por ejemplo,ayudan en la formación de nubes que evitan un calentamiento excesivo del planeta y que producen la lluvia. Tambien ayudan a que podamos abosorver yodo,que nuestro cuerpo no fabrica suficientemente,y sin el cual moriríamos.








    EL INCOMPRENSIBLE ESCUDO QUE NOS PROTEGE


    Los campos de radiación descubiertos en el albor de la era espacial tienen un nuevo truco en el bolsillo: escudar la Tierra.

    El 30 de enero de 1958 los EE. UU. lanzaron su primer satélite orbital, el Explorer 1. A bordo llevaba un contador Geiger desarrollado por James Van Allen y su equipo de la Universidad de Iowa. El contador «se desbordó» a una cierta altitud, al medir un nivel inesperado de radiación. Vuelos adicionales delimitaron esta radiación de alta energía en dos cinturones por encima de la Tierra, que fueron designados como los Cinturones de Radiación de Van Allen en su honor. Fue el primer principal descubrimiento de la carrera espacial, después que los rusos hubieran lanzado con éxito dos sondas Sputnik y la perrita Laika a finales de 1957.

    Ahora, 56 años después de su descubrimiento, los físicos han descubierto que los cinturones de Van Allen tienen una nueva función: proteger la Tierra. La revista Nature informaba acerca de ello esta semana.  Entre los anillos interior y exterior hay una barrera «impenetrable» que escuda a la tierra de los electrones de más alta energía del viento solar:

    Unas primeras observaciones indicaron que los cinturones de radiación de Van Allen se podían separar en una zona interior dominada por protones de alta energía y una zona exterior dominada por electrones de alta energía. Estudios subsiguientes expusieron que electrones de energía moderada (inferior a un megaelectronvoltio) pueblan a menudo ambas zonas, con una región de una «banda» profunda mayormente exenta de partículas entre ambas. Hay una región de un plasma frío denso alrededor de la Tierra conocido como la plasmasfera, cuyo límite exterior se conoce como la plasmapausa. La estructura de dos cinturones de radiación se explicaba como generada de intensas interacciones de electrones con el silbido plasmasférico justo en el interior del límite de la plasmapausa, donde el borde interior de la zona de radiación exterior se corresponde con la ubicación del mínimo de la plasmapausa. Recientes observaciones han revelado una inesperada morfología del cinturón de radiación, especialmente a energías cinéticas ultrarrelativistas (más de cinco megaelectronvoltios). Aquí procedemos a analizar un extenso conjunto de datos que revela un límite interior sumamente brusco para los electrones ultrarrelativistas. Además, datos medidos concurrentemente revelan que esta barrera frente al transporte radial de electrones hacia el interior no surge debido a un límite físico dentro del campo magnético intrínseco de la Tierra, y que es improbable que la difusión radial hacia adentro sea inhibida mediante dispersión por campos de onda de transmisores electromagnéticos. Más bien, sugerimos que una difusión radial hacia adentro natural excepcionalmente lenta combinada con un débil pero persistente ángulo de inclinación de onda-partícula que se dispersa profundamente al interior de la plasmasfera de la Tierra se puede combinar para crear una barrera casi impenetrable a través de la que los electrones más energéticos del cinturón de Van Allen no pueden migrar.

    En otras palabras, este escudo invisible protege al planeta de partículas mortíferas. La revista Astrobiology Magazinelas llama «electrones asesinos»Un comunicado de prensa de la Universidad de Colorado, Boulder, dice que esos electrones «van lanzados alrededor del planeta a una velocidad cercana a la de la luz, y se sabe que han constituido una amenaza para los astronautas, que han freído satélites y que han degradado sistemas espaciales durante tormentas solares intensas». El comunicado de prensa lo designa como «Un escudo invisible tipo Star Trek». Los artículos no mencionaban cuál pudiera ser el efecto de una exposición a largo plazo a los «electrones asesinos», pero cualquier cosa que pueda freír un satélite ha de tener una capacidad de limitar la vida en la biosfera.

    Más o menos por el mismo tiempo, científicos en la Universidad de Zurich comunicaban que un ADN en el exterior de un cohete había sobrevivido a la reentrada en la atmósfera terrestre. «Completamente sorprendidos» por la durabilidad del ADN, que siguió capaz de transmitir la información genética después del aterrizaje, los científicos creen que esto podría influir en las ideas acerca de la vida extraterrestre. Pero no queda claro por el comunicado de prensa si el cohete alcanzó una altitud suficiente para pasar a través de la capa de electrones asesinos. El resultado hubiera podido ser diferente con una exposición fuera del escudo y más al exterior más allá de la magnetosfera de la Tierra.

    ¿Cómo se forma el escudo? Los científicos no están verdaderamente seguros. Es algo misterioso, casi como una conspiración:

    El misterio más reciente gira en torno a un límite «extremadamente brusco» en el borde interior del cinturón exterior a una altitud aproximada de 7.200 millas (11.600 kilómetros) que parece bloquear los electrones ultrarrápidos impidiéndoles penetrar en el escudo y entrar más profundamente hacia la atmósfera de la Tierra.

    «Es casi como si esos electrones chocasen con una pared de vidrio en el espacio», dice Baker, el autor principal del estudio. «Algo así como los escudos creados por campos de fuerza en Star Trek que se usaban para repeler los proyectiles enemigosestamos viendo un escudo invisible que bloquea esos electrones.Es un fenómeno extremadamente desconcertante.»

    El doctor Baker recibió su doctorado bajo la tutoría de James Van Allen. Otro pionero del espacio, el doctor Henry Richter, que en 1958 había ayudado al asistente de Van Allen, George Ludwig, a dotar al Explorer 1 con su instrumentación (véase 31/1/08), se sintió encantado con este nuevo descubrimiento: lo calificó de «característica crítica» para la Tierra (comunicación personal). Richter, el único director superviviente del Explorer 1, fue el supervisor de la instrumentación para el satélite y proporcionó los primeros sistemas de radiocomunicación en California que confirmaron que había alcanzado su órbita después de su lanzamiento desde Florida.

    El descubrimiento de este escudo protector estimulará posteriores investigaciones, dice Baker:

    «La naturaleza aborrece gradientes bruscos y generalmente encuentra maneras de suavizarlos, de modo que esperaríamos que algunos de los electrones relativistas se desplazaran al interior y algunos al exterior», dice Baker. «No es obvio cómo el lento y gradual proceso que debería estar involucrado en el movimiento de esas partículas puede conspirar para generar un límite tan brusco y persistente en esta ubicación en el espacio.» ...

    «Es como mirar el fenónemo con nuevos ojos, con un nuevo juego de instrumentación, que nos da el detalle para decir: “Sí, ahí está este límite puro y duro”, dice John Foster, director asociado del Observatorio Haystack del Instituto de Tecnología de Massachussets y un coautor del estudio.

    Los datos fueron recogidos por unas dobles Sondas Van Allen en 2012, pero el análisis se acaba de publicar esta pasada semana. «El borde interior de la población de electrones relativistas es una característica extraordinaria entodas las longitudes geográficas», concluye el artículo de Nature. «No se ha expuesto con anterioridad en la literatura porque nunca antes hemos dispuesto de unas mediciones tan precisas a altas energías». Las publicacionesNew ScientistScience DailyFrontline Desk y otros medios científicos comunicaron el descubrimiento, con una referencia especial al escudo de Star Trek.

    Este es un fascinante descubrimiento que desafía a la astrobiología y da soporte a la tesis de un diseño inteligente. Parece señalar otro requisito para la habitabilidad del planeta: no sólo la distancia justa desde una estrella (y una docena de otros factores—15/8/14), sino también un campo magnético del tamaño y estructura adecuados para escudar la biosfera de un planeta de una radiación mortífera. Marte, a pesar de un campo magnético disperso, recibe una radiación que fríe los compuestos orgánicos (5/09/14). Como el campo recién descubierto no se puede explicar como una propiedad natural de la estructura de la magnetosfera de la Tierra, puede señalar a una «conspiración» (para usar el término de Baker) de diversos procesos que operan concertadamente. Si esto es así, entonces es todavía más improbable que un exoplaneta vaya a tener justo la plasmasfera y magnetosfera correctas para generar un campo tan efectivo.

    Unas palabras acerca del doctor Henry Richter: lo conocí en el Jet Propulsion Laboratorio en 2007 cuando vino para la investigación acerca de la historia del Explorer 1. Apareció en un documental producido por el laboratorio para la celebración del 50 aniversario el 30 de enero de 2008, donde fue un V.I.P. No relacionado con el especialista en sismología, Charles Richter, el doctor Henry Richter recibió un doctorado en química en Caltech, y fue profesor allí hasta que fue invitado a trabajar en los inicios del Jet Propulsion Laboratory. Después del éxito histórico del Explorer 1 (que resultó en la creación de la NASA), también trabajó en las misiones Ranger y Surveyor a la Luna que precedieron al programa Apolo. Fue el pionero en planificar y ubicar los emplazamientos para la Red del Espacio Profundo, todavía operativa en California, España y Australia. El doctor Richter recibió honores con los directores supervivientes del Jet Propulsion Laboratorio en Washington D.C. en ceremonias celebradas en 2008, y fue objeto de honores en el 50 aniversario de la Red del Espacio Profundo a comienzos de este año (2 de abril de 2014).

    Años después de dejar el laboratorio a mediados de los 60, el doctor Richter se convirtió en cristiano y creacionista. Cuando regresó al laboratorio ya jubilado, me buscó debido a nuestros intereses compartidos (había leído algunos de mis artículos para el Instituto de Investigación de la Creación). Nos hicimos buenos amigos, y nos encontrábamos cada vez que visitaba el laboratorio. En una conferencia sobre el Explorer 1 en el laboratorio, en 2008, concluyó compartiendo su testimonio personal. Durante mi trágica experiencia de ser disciplinado y degradado por haber compartido DVDs sobre la tesis del Diseño Inteligente en 2009, intervino personalmente ante el subdirector del Jet Propulsion Laboratory, pero desafortunadamente sin éxito (dijo que este tipo de cosas nunca habría sucedido cuando él estaba trabajando allí). El doctor Richter es todo un caballero y un humilde cristiano con una increíble biografía. Me siento honorado de poder considerar a este gran americano como un amigo personal. Actualmente estamos colaborando en un libro que él ha concebido sobre el diseño inteligente.

    sábado, 15 de agosto de 2015

    EL CUARTO MILAGRO DEL GANGES

    Hemos visto que los misterioso bacteriófagos presentes en las aguas del Ganges y el Yamuna evitan el contagio de enfermedades transmitidas por el agua,como el cólera,la disentería,el tifus,la diarrea o la gastroenteritis.

    Pero están después las enfermedades vectoriales a través del agua,pero a consecuencia de animales presentes en ellas,como la malaria y el dengue,producidas por mosquitos.

    Pues buen,el Instituto Nacional de Malaria de Nueva Delhi descubrió que las aguas del Ganges no acogen la reproducción ni la cría de mosquitos. En cualquier río del mundo vemos que es un auténtica fábrica de cría y presencia de mosquitos. No así el Ganges ¿por qué? ¿que o mejor dicho,quién lo evita? a diferencia de otros grandes ríos del mundo,en la cuenca del Ganges viven el 8% de la población mundial. La no presencia de mosquitos que transmitan la malaria es un hecho tan inusual como providencial.

    Pero el cuarto milagro podría ser en realidad lo que el Ganges nos ofrece para combatir las enfermedades bacterianas. Las terapias con fagos ya eran un hecho hasta la aparición de los antibióticos. Pero todos sabemos que los antibióticos tienen un gran problema: crean resistencia. Y puede llegar un momento e que u¡ya no sean útiles. Los fagos del Ganges y el Yamuna son una gran esperanza para la creación de una terapia antibiótica mucha más segura y efectiva,sin las temidas resistencias que crean los actuales antibióticos.

    Estoy completamente seguro que la presencia de bacteriófagos en el Ganges tiene un doble propósito para ese Dios que interviene constantemente en el mundo para ayudarnos: por un lado,proteger a esas pobres gentes,generalmente muy pobres, que viven en sus orillas para evitar todo tipo de enfermedades y catástrofes si no hubiese una intervención que le da esas propiedades incorrutibles,antiséptcas, antibactarians y repelentes de mosquitos. Y por otro lado,darnos la pista de como debe ser el futuro para curar las enfermedades bacterianas,a través de los tratamientos con los fagos,los virus que destruyen bacterias y que son inofensivos para el ser humano. Conviene investigar,conviene decir que los "bacteriofagus gangeticum" existen y que están puestos por Dios allí también para decirnos cual debe ser el camino en el futuro.

    EL TERCER MILAGRO DEL GANGES

    El tercer milagro del Ganges es su inexplicable propiedad antiséptica y autopurificadora. Este fenómeno fue investigado en una ardua investigación que duró dos años por Devendra Swaroop  Bhargava,ingeniero ambiental y profesor de hidrología. El profesor Bjargava estivo durante dos años,entre 1982 y 1984, estudiando el curso del Ganges y descubriendo un impresionante descubrimiento: el agua tiene propiedqdes químicas y biológicas que le permiten absorber deshechos orgánicos a una tasa sorprendentemente alta debido a una desconocida capacidad para reoxigenarse.

    En un río,el oxigeno es capatado para limoiarse a sí mismo. Pero cuando los deshechos orgánicos comienzan a ser muy numerosos (y el Ganges está sobresaturado) el oxígeno empieza a desaparecer y comienza un proceso de podedumbre.

    De hecho el Ganges limpia los residuos entre 20 y 25 veces más rápido que cualquier otro río del mundo a través de una demanda bioquímica de oxigeno muy alta,que le permite captarlo y concentrarlo. De hecho,Bargahva descubrió que el Ganges elimina totalmente el 60% de toda la materia orgánica en los primeros 30 o 40 minutos,mientras en otros ríos se necesitan varios días para llevar a cabo este proceso.

    Por ejemplo,en una de sus investigaciones,realizó un experimento en Kampur,donde se lanzan al río 27 miligramos de deshechos sin tratar por litro, Pues en 7 km aguas abajo cayó a 4´5 miligramos. Las concentraciones de bacterias,que se disparan en los puntos de lanzamiento de residuos,se redujeron en un 90% a una distancia de entre 7 y 10 km. Barghava llamó a este desconocido y enigmático fenómeno el Factor X,debido a lo inexplicabe que resulta.

    ¿Qué pasaría si el Ganges no tuviese esa asombrosa capacidad de oxigenarse una 20 veces más deprisa que en otros ríos (generalmente sin tanta población ni cultivos alrededor)? pues que se quedaría sin oxígeno,muriendo toda la vida que hay en el. Se convertiría en un río de fermentos,destilando gases pestilentes y tóxicos. Sus aguas no podrían beberse ni se podrían regar los cultivos de arroz y cereales de los que se alimentan 1.000 millones de personas. La pregunta de porque esos cultivos no se contaminan es porque cuando se riegan,toda esa presunta contaminación ha desaparecido misteriosamente. 

    EL MILAGRO PERMANENTE DEL SOL Y LA ESTABILIDAD CLIMÁTICA

    Siguiendo con nuestro análisis sobre la asombrosa estabilidad del cima terrestre a pesar del aumento de la radiación solar un 30% en los últimos centenares de millones de años,Sagan y Mullen han propuesto que quizá fuera la biosfera la encargada de mantener el status quo climatológico aprendiendo a sintetizar y a reemplazar el amoníaco que utilizaba como nutriente. ¿Pero un planeta,ser inerte,va aprender por su cuenta y riesgo a sintetizar y reemplazar el amoníaco,como si fuese un cientñifico en su laboratorio? Además,fuese lo que fuese lo que impidió que la Tierra fuese un planta cubierto de hielo,debió ser extremadamente poderoso,y es que tenemos ahora la casi total certeza gracias al meteorólogo yugoslavo Mihalanovich de que los períodos de glaciación recientes fueron consecuencia de cambios muy leves experimentados por la órbita de la Tierra.

    Para que se establezca una Edad de Hielo basta un decremento de tan sólo el 2% en el aporte calórico que recibe un hemisferio. Es ahora cuando empezamos a entrever las incalculables consecuencias para nuestro planeta en una época donde el rendimiento calorífico del Sol era inferior al actual no en un dos, sino en un 30 por ciento. Aunque para los que no saben de química le puede resultar complicado,lo explicaré lo mejor posible.

    Pensemos en lo que podría haber ocurrido de producirse alguna perturbación añadida, leve incluso, tal como ese 2 por ciento de enfriamiento extra capaz de precipitar una glaciación: el descenso de temperatura haría a su vez disminuir el grosor de la capa amoniacal debido a que, con el enfriamiento, la superficie de los océanos absorberían mayores cantidades de este gas, decreciendo consiguientemente la cantidad disponible para la biosfera; la menor tasa de amoníaco del aire facilitaría el escape del calor del espacio, estableciéndose un círculo vicioso, un sistema de realimentación positiva que provocaría inexorablemente ulteriores descensos de la temperatura.

    Con la caída de ésta cada vez habría menos amoníaco en el aire y entonces, para colmo, llegando ya a temperaturas de congelación, la capa de nieve y hielo, cada vez más extensa, incrementaría vertiginosamente el albedo del planeta (sería más blanco) y por lo tanto la reflexión de la luz solar mayor,por lo que llegaría menos calor del Sol. Siendo ésta un 30 por ciento más débil se produciría de forma inevitable un descenso mundial de las temperaturas muy por debajo del punto de congelación. La Tierra se habría convertido en una helada esfera blanca, estable y muerta.

    Entonces,si ante un enfriamiento del clima,el amoníaco hubiese disminuido,y a su vez,se tendría que haber fabricado,no se sabe cómo,grandes cantidades para evitar la congelación del planeta ¿cómo se hizo? ¿y como hizo la cantidad exacta solo para evitar la congelación,y no pasarse de los límites y conseguir el efecto contrario?. Porque si por el contrario,hubiese habido un exceso de la compensación del amoníaco tomado de la atmósfera sintetizando demasiado, habría tenido lugar una escalada de temperaturas, instaurándose, a la inversa, el mismo círculo vicioso: a mayor calor, más amoníaco en el aire y menos escape calorífico hacia el espacio. Con la subida de temperatura, más vapor de agua y más gases aislantes llegarían a la atmósfera, alcanzándose eventualmente unas condiciones planetarias parecidas a las de Venus, aunque con menos calor. La temperatura de la Tierra sería finalmente de unos 100° C, muy por encima de lo que la vida puede tolerar: nuestro planeta sería lo más parecido a un infierno.

    ¿Cómo es que la Tierra,realizó la sintetización y compensación de amoníaco en su justa medida,que impidiese que nuestro hogar fuese un planeta congelado o un desierto abrasador? puede que el proceso natural realimentado negativamente de formación de nubes o algún otro fenómeno hasta hoy ignorado se encargaran quizá de mantener un régimen al menos tolerable para la vida, pero de no ser así, Pero como nuestro planeta no es un ser vivo capaz de tomar decisiones tales como de controlar su entorno, fijando inicialmente límites amplios y luego, con el refinamiento fruto de la práctica, manteniendo sus condiciones lo más cerca posible de las óptimas para la vida,no pudo hacerlo la Tierra,sino que ese mecanismo solo lo podría haber hecho al que llamamos Dios.

    Tal proceso no consistía solamente en fabricar la cantidad necesaria de amoníaco para restituir el consumido; era también preciso poner a punto medios apropiados para apreciar la temperatura y el contenido de amoníaco del aire a fin de mantener en todo momento una producción adecuada. El desarrollo de este sistema de control activo,con todo lo exacto que debió ser,no pudo ser fruto de una casualidad. La Tierra no es es un ser vivo qe decide cuanto amoníaco fabricar y sintetizar ante una bajada de temeperaturas. Solo una fuerza inteligente debió realizar,ordenar y supervisar dicha función.

    Awramik y Golubic, de la Universidad de Boston han observado que, en los pantanos salobres donde el albedo es habitualmente alto, los cambios estacionales provocan el ennegrecimiento de "alfombras" compuestas por incontables microorganismos. Es posible que sucediese eso mismo en el pasado,pero en ese caso ¿lo haría la Tierra como un ser inteligente? ¿decidiría la Tierra ante el frío existente cubrir de microrganismos al menos las aguas para oscurecerlas y calentarlas? La respuesta es bastante clara de que no.



    Y a la inversa: si el problema fuera el sobrecalentamiento, la biosfera marina generaría una capa monomolecular aislante que cubriría la superficie de las aguas para controlar la evaporación. El neutralizar la evaporación en las zonas más calientes del océano tiene por propósito impedir una excesiva acumulación de vapor de agua en la atmósfera que propicie una escalada de la temperatura originada por la absorción de la radiación infrarroja. ¿De nuevo encontramos en eso una casualidad? la estructura,funcionamiento,regulación y sintetización de todo lo que ocurre en la Tierra es tan perfecta como la más rápida calculadora,capaz de resolver en un segundo las mayores operaciones matemáticas.


    La auténtica historia de tan remotos períodos no se sabrá jamás; todo lo que podemos hacer es llegar a la conclusión de que las cosas que suceden tan a la perfección,tan milimetricamente,atentan contra las leyes del azar,y que por tanto,hubo una mano que ante la menor y mayor radiación solar,hizo que el clima en la Tierra fuese el idóneo siempre para el nacimineto,desarrollo,evolución y continuidad de la vida.

    Junto con la sombrosa estabilidad de los gases de la atmósfera y de su perfecta interacción para alimentar a la vida,la estabilidad de la salinidad de las aguas oceánicas,el increíble equilibrio térmico terrestre a pesar del cambio del calor del Sol recibido es una de la grandes maravillas que nos llevan a la idea de un Creador que además,se dedica a mantener y perfeccionar lo creado. Como un padre que engendrar a un hijo,y que no se contenta con darle vida,sino que le cuida,le alimenta,le enseña y le da todo los que necesita para su bienestar.

    EL MILAGRO PERMANENTE DEL SOL Y LA ESTABILIDAD CLIMÁTICA

    Nuestro Sol,fuente de la luz y el calor que provoca en la Tierra (la luz por la fotisínteis y el calor por la temperatura),tiene una historia que la ciencia ha llegado a conocer bien,y sabemos que su energía radiante ha aumentado al menos en un 30 % durante los últimos 3.500 millones de años. Una 30 por ciento menos de calor solar implica una temperatura media para la Tierra muy por debajo del punto de congelación del agua.


    Si el clima de la Tierra estuviera exclusivamente dependiente de la función de la radiación solar nuestro planeta habría permanecido congelado durante los primeros 1.500 millones de años del período caracterizado por la existencia de vida, y sabemos por los registros paleontológicos y por la persistencia misma de la vida que jamás las condiciones ambientales fueron tan adversas.

    Si la Tierra fuera simplemente un objeto sólido inanimado, su temperatura de superficie seguiría las variaciones de la radiación solar, y no hay ropaje aislado que proteja indefinidamente a una estatua de piedra del calor veraniego y del frío invernal,pero el hecho es que durante 3.500 millones de años la temperatura de superficie ha sido permanentemente favorable para la vida, de modo semejante a como la temperatura de nuestros cuerpos se mantiene constante en invierno y en verano, ya sea tropical o polar el entorno en el que nos encontremos.


     Los científicos dedicados a cuestiones planetarias han sugerido varias explicaciones para lo constante de nuestro clima. Han señalado los científicos como Carl Sagan que en épocas remotas, cuando el Sol brillaba con menos intensidad, la presencia en la atmósfera de gases como el amoníaco ayudaba a conservar el calor recibido.

    Algunos gases, como el dióxido de carbono y el amoníaco absorben la radiación térmica infrarroja que desprende la superficie de la Tierra y retrasan su escape al espacio: son los equivalentes gaseosos de la ropa de abrigo, aunque tienen sobre ésta la ventaja adicional de ser transparentes a las radiaciones solares que hacen llegar a nuestro planeta casi todo el calor que recibe. Por esta razón, aunque quizá no del todo correctamente, son a menudo denominados gases "invernadero".

    Otros científicos,como el profesor Meadows y Henderson Sellers,de la Universidad de Leicester, han sugerido que, en épocas anteriores, la superficie terrestre era de color más oscuro, capaz por consiguiente de absorber en mayor proporción que ahora el calor del Sol. La parte de luz solar reflejada al espacio se conoce como el albedo o blancura de un planeta. Si su superficie es totalmente blanca reflejará toda la luz solar que a ella llegue resultando, por lo tanto, un mundo muy frío.

    Si, por el contrario, es completamente negra, absorbe dicha luz en su totalidad, con el consiguiente aumento de la temperatura. Es evidente que un cambio del albedo podría compensar el menor rendimiento térmico de un Sol más apagado. La superficie terrestre ostenta en nuestra época una adecuada coloración intermedia y está cubierta por masas de nubes en aproximadamente el 50 por ciento.

    De haber sucedido esto toda vida habría desaparecido del planeta, lo que también habría sucedido si las temperaturas hubieran seguido el curso intermedio marcado por la línea B, que muestra cómo habrían aumentado de haber seguido pasivamente el incremento de radiación solar.

    Cuando la vida empezaba, pues, el clima era suave a pesar de la menor radiación solar. Las únicas explicaciones que se han dado a este fenómeno son a un "efecto invernadero" protector del dióxido de carbono y del amoníaco o un menor albedo originado por una distribución de las masas de tierra diferente a la actual. Ambas son posibles, pero únicamente hasta cierto punto: hubo de haber algo que hubiese regulado una cosa o la otra. 

    Parece probable que las primeras manifestaciones de la vida se instalaran en los océanos, en las aguas someras, en los estuarios, en las riberas de los ríos y en las zonas pantanosas, extendiéndose desde aquí a todas las demás áreas del globo. Al cobrar forma la primera biosfera, el entorno químico de la Tierra comenzó inevitablemente a cambiar.

    Del mismo modo que los nutrientes de un huevo de gallina alimentan al embrión, los abundantes compuestos orgánicos de los cuales surgió la vida suministraron a la joven criatura el alimento que su crecimiento requería. A diferencia del pollito, sin embargo, la vida más allá del "huevo" contaba únicamente con un suministro alimenticio limitado.

    Tan pronto como los compuestos clave empezaron a escasear, la joven criatura se encontró frente a la disyuntiva de perecer de hambre o de aprender a sintetizar sus propios elementos estructurales utilizando las materias primas a su alcance y la luz solar como energía motriz. 

    ¿Pero puede un ser inanimado como un planeta "aprender" a sintetizar compuestos y gases para que el planeta no fuese un desierto helado y sin vida alguna? ¿Puede hacer varía e color del planeta para que la luz del sol se refleje más o menos? La radiación solar era un 30% inferior hace cientos de millones de años ¿y la Tierra,por su cuenta,hizo cosas que solo corresponden hacer a un ser inteligente o a una máquina? ¿o por el contrario,un Ser Inteligente controló todo el proceso,a través de su poder sobre el átomo?

    miércoles, 12 de agosto de 2015

    EL VAPOR DE AGUA MANTIENE EL CLIMA A RAYA

    Nos toca analizar a estos dos componentes esenciales de la atmósfera y de la vida misma, el dióxido de carbono y el vapor de agua,dentro de mi teoría de la Tierra como una máquina fabricada para un funcionamiento milimétrico. La importancia del dióxido de carbono y el vapor de agua para la vida es fundamental, pero es difícil determinar si están regulados biologicamente (a la manera de un reloj construido) o bien si una mano interviene en el reloj (es decir,el Creador). Para la mayoría de los geoquímicos, el contenido atmosférico de CO2 (0,03 por ciento) se mantiene constante a corto plazo gracias a sencillas reacciones con el agua del mar,pero algo tan sencillo a priori no lo es tanto.

    La cantidad de CO2 que, laxamente fijada de este modo, contienen los océanos, es casi cincuenta veces superior a la del aire. Si la tasa atmosférica disminuyera por una u otra causa, bastaría liberar una pequeña parte de la enorme reserva oceánica para restablecer la normalidad. En nuestra época, por contra, el CO2 de la atmósfera está aumentando debido al quemado de combustibles fósiles.

    Suponiendo que mañana interrumpiéramos el consumo de estos combustibles, no haría falta mucho tiempo (quizá unos treinta años) para que este incremento desapareciera, restableciéndose el equilibrio entre la cantidad de gas del aire y de bicarbonato en el mar. A consecuencia del quemado de combustibles fósiles, el CO2 del aire ha aumentado aproximadamente un 12 por ciento.

    La regulación del CO2, es más probable que se realice ayudando al restablecimiento del equilibrio, que oponiéndose frontalmente al aumento del gas. Como cuando se construye un castillo de arena de la playa, se trataría de alisar deliberadamente un área irregular antes de empezar a construir el castillo. No resulta fácil, sin embargo, distinguir entre estados de equilibrio naturales e inducidos; podríamos estar ante uno de esos veredictos basados exclusivamente en pruebas circunstanciales.

    A largo plazo (es decir, en la escala temporal geológica) se cree que el equilibrio entre las rocas silíceas y carbonosas del suelo marino y la corteza terrestre proporcionará reservas de CO2 aún mayores, asegurando un nivel constante de este gas.No faltaría,pues,el combustible para la "máquina".

    La respuesta es que podría ser muy necesaria si los ajustes no se realizan con la celeridad suficiente para el conjunto de la biosfera. Es algo parecido a la situación de quien una mañana invernal no puede salir de casa porque la nieve bloquea la puerta. Sabe, naturalmente, que el obstáculo terminaría por desaparecer espontáneamente, pero ello no le impide apresurarse a retirarlo.

    Son muchos los signos de impaciencia que, en el caso del CO2, muestra la "máquina" ante la lentitud del restablecimiento del equilibrio. En la mayoría de los seres vivos se detecta la enzima anhidrasa carbónica, cuya función es acelerar la reacción entre el dióxido de carbono y el agua; los lechos marinos reciben una constante lluvia de conchas, ricas en carbonatos, que eventualmente forman conglomerados de rocas calcáreas o cretáceas, impidiéndose así el estancamiento del CO2 en las capas superficiales del mar; finalmente se ha sugerido que la incesante fragmentación del suelo y las rocas causada, en mayor o menor grado, por todas las formas de vida acelera la reacción entre el dióxido de carbono, el agua y las rocas carbonosas.

    No parece descabellado pensar que, sin la interferencia de la vida, el CO2 se acumularía en el aire hasta alcanzar niveles peligrosos. En cuanto gas "invernadero", su presencia junto al vapor de agua en la atmósfera contemporánea eleva notablemente la temperatura: si, a causa de la combustión de combustibles fósiles, el nivel de CO2 creciera demasiado rápidamente para las fuerzas inorgánicas del equilibrio, la amenaza de sobrecalentamiento podría resultar seria, pero, por fortuna este gas "invernadero" interactúa intensamente con la biosfera.

    El CO2 no es sólo fuente de carbono para la fotosíntesis; son muchos también los organismos heterotróficos (es decir, no fotosintéticos) que lo captan de la biosfera y lo convierten en materia orgánica. Hasta los animales —cuya respiración es, desde luego fuente de CO2— incorporan a sus organismos pequeñas cantidades de este gas atmosférico.

    La relación de la biosfera con el dióxido de hidrógeno, esa substancia versátil y extraña, también conocida como agua, sigue un modelo parecido aunque es todavía más fundamental. Aunque el ciclo del agua —de los océanos a la atmósfera y de ésta a las masas de tierra— extrae su energía básicamente de la radiación solar, la vida participa a través del proceso de transpiración.

    La luz del Sol puede evaporar agua de los mares, agua cuyo destino es precipitarse sobre la tierra, pero lo que la luz solar no hace espontáneamente en la superficie de la Tierra es separar el oxígeno del agua ni establecer las reacciones que determinan la síntesis de substancias y estructuras complejas.

    La Tierra es el planeta del agua. Sin ella no habría aparecido la vida, dependiente aún por completo de su imparcial generosidad. Es el trasfondo último de referencia. Todas las desviaciones del equilibrio podrían ser consideradas como desviaciones del nivel de referencia-agua. Las propiedades de acidez, alcalinidad y potenciales redox son estimadas en relación a la neutralidad del agua. La especie humana toma el nivel medio del mar como base de referencia a partir de la cual se miden alturas y profundidades.



    De igual modo que el CO2, el vapor de agua tiene las propiedades de un gas invernadero e interactúa intensamente con la biosfera. Como vemos,la "máquina" funciona a la perfección,ya que durante cientos de millones de años,no ha faltado la cantidad exacta de  dióxido de carbono y de vapor de agua para que la fotosíntesis y la temperatura hayan sido siempre la que los seres vivos hemos necesitado para vivir.